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Comentarios de Judy Norsigian

Directora Ejecutiva de Our Bodies Ourselves
(conocido como the Boston Women’s Health Book Collective)

Audiencias de la FDA sobre los implantes de senos
Octubre 14, 2003

Soy Judy Norsigian, Directora Ejecutiva de Our Bodies Ourselves, una de las fundadoras del Boston Women’s Health Book Collective y co-autora de libro Our Bodies, Ourselves, el cual se ha convertido en un clásico sobre sexualidad y salud de la mujer.

El interés que tenemos en los implantes de senos se remonta a mediados de1980 cuando nuestra colega Esther Rome comenzó a trabajar este tema con cientos de mujeres a nivel local e internacional.  Esther estaba convencida de que los implantes de senos causaban problemas serios a las mujeres.  Antes de su muerte, Ester  trabajó como co-autora del libro Sacrificing Ourselves for Love,  para el cual ella escribió un capítulo sobre implantes de senos con entrevistas hechas a varias mujeres con implantes de senos (le anexamos una copia).  Hasta el presente muchas mujeres nos siguen comunicando sus experiencias con implantes de senos. Se trata de mujeres que inicialmente estaban contentas con los dispositivos pero que después, un año o diez o quince años más tarde, desarrollaron condiciones debilitantes.  Es bien conocido que los implantes de gel de silicona se rompen y que con el paso del tiempo son más propensos a tener escapes.  Por lo tanto, es esencial que la FDA se preocupe por lo que les sucede a las mujeres que han llevado implantes por lo menos cinco, diez y quince años.  

Las cifras de Inamed, que aparecen a continuación, demuestran que incluso en los primeros uno a tres años se presentan problemas considerables, especialmente entre las pacientes de cáncer de seno:

  • el 46% necesitó cirugía adicional,

  • el 25% necesitó que se le removieran los implantes,

  • el 6% sufrió de dolor fuerte,

  • el 6% tuvo necrosis del tejido y

  • el 6% fueron diagnosticadas con rupturas y la mayoría fueron rupturas silenciosas, sin síntomas, lo que indica que la gel de silicona se puede escapar poco a poco por muchos años sin que la persona se de cuenta del escape.

Además, la compañía Inamed indicó que  muchos de los síntomas que se han relacionado con las enfermedades autoinmunes han aumentado de manera alarmante entre todas las pacientes con implantes.  Estos síntomas incluyen dolor en las coyunturas, fatiga, pérdida de cabello y dolor muscular.
 
Ante esta situación nos hacemos la pregunta, ¿es esto lo que sucede después de dos o tres años a pesar de que las compañías tienen a su disposición los mejores cirujanos plásticos que pudieron hallar para participar en sus estudios?  Si esto es lo que va a ocurrir a pesar de que las compañías cuentan con los mejores médicos,  ¿qué les estará ocurriendo a tantas mujeres a través del país que cuentan con los servicios de médicos con menos experiencia y que tienen implantes desde hace diez, veinte o treinta años?

Y a todo esto, uno de los aspectos que más nos perturba en este debate, es la ausencia de las voces de los médicos que han examinado a las mujeres con implantes.  Estos médicos han tenido la oportunidad de ver más de cerca los padecimientos de las mujeres:  dolores en las coyunturas, fatiga, boca y ojos resecos y masas de silicona que se han endurecido a través del tiempo en casi el 70% del pecho de las mujeres.   El Dr. Gary Solomon, quien fuera director asociado de reumatología en el Hospital for Joint Diseases Orthopaedic Institute, New York University, dijo: “Cualquier médico que haya tratado a decenas de estas mujeres sabe que los implantes están causando enfermedades.”  Desafortunadamente, no se tiene un diagnóstico clínico claro de los síntomas y problemas que estas mujeres sufren.  Estas dificultades causadas por la nomenclatura han llevado a que se desacrediten a las mujeres y sus padecimientos y a los médicos que las han tratado de ayudar.

Muchos expertos concuerdan que los estudios que se hagan sobre los implantes de gel de silicona deben solamente incluir a mujeres con implantes por un período de por lo menos ocho a diez años ya que la mayoría de los escapes de silicona o la ruptura de los implantes ocurren después de este lapso de tiempo.  En los estudios llevados a cabo en la FDA por el Dr. Lory Brown y sus colegas se evaluó la población específica de mujeres con implantes por un período de por lo menos ocho a diez años. Ellos encontraron un aumento en fibromialgia entre las mujeres que tenían implantes de gel de silicona con escapes.

No olvidemos que hace tres años atrás se reportaron oficialmente a la FDA más de
190,000 problemas con los implantes de senos, incluyendo 123 muertes.  Estas quejas constituyeron, potencialmente, mas del 10% de los 1.5 millones de mujeres que se estimó tenían entonces implantes de senos.

Igualmente, no olvidemos lo que sucedió en 1991 y 1992 cuando las compañías de implantes de senos y la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos y Reconstructivos invirtieron cerca de cuatro millones de dólares en una campaña publicitaria para minimizar los riesgos que podrían estar asociados a los implantes de silicona y así bloquear las regulaciones impuestas por la FDA, las cuales podrían restringir el acceso a los implantes de silicona.  Una muy bien financiada campaña publicitaria dejó clara la avaricia de los abogados involucrados en la litigación en contra de implantes de silicona.  En esta campaña publicitaria la literatura médica sobre los implantes de silicona se presentó como ciencia con poco valor y sin fundamento, a la vez  que urgía a las mujeres a que llamaran y escribieran a la FDA en protesta por las regulaciones en contra del uso de implantes de silicona.  La campaña publicitaria empleó el marco de la retórica feminista de tener alternativas para incitar a las mujeres. Tambien se  pagó por comerciales donde se presentaron mujeres apelando por su derecho a decidir y a escoger los implantes de senos.  En esta avalancha de los medios de comunicación lo que se obvió con mucha frecuencia fue el hecho de que no se ha demostrado que los implantes de senos sean seguros para las mujeres, a pesar de que han estado en el mercado por más de treinta años y de las tantas veces que científicos y grupos que abogan por la salud de la mujer han presentado sus preocupaciones y peticiones a la FDA.

A pesar de la evidencia que sustenta los peligros de los implantes de senos, no nos sorprende el alza en el número de procedimientos de aumento de senos en un espacio social donde se anuncia y se promueve con tanta avidez la cirugía cosmética y los implantes de senos.  Muchas jovencitas reciben una cirugía de senos como regalo de graduación al completar la escuela superior.  Las deliberaciones sobre los implantes han sufrido derrotas y es justo en estos momentos cuando es de suma importancia que la FDA proceda con mucha cautela ante los prospectos de aprobar un producto que tiene el potencial de, a largo plazo, hacerle daño a las mujeres que no presentan problemas de salud y que, al contrario, están sanas.  Como agencia encargada de proteger la salud del público en general, la FDA no debe aprobar el uso de ninguno de los implantes de senos hasta que no se obtengan mejores datos para resolver el debate sobre la seguridad de los implantes de senos.  El tener opciones es ciertamente algo positivo, pero es necesario que podamos escoger alternativas que sean seguras y confiables.  Nos preguntamos en qué consiste la opción de aprobar un producto que tiene una tasa alta de complicaciones y riesgos a la salud a largo plazo, riesgos y complicaciones que aún no se conocen. 

 

 

 

 

 

 
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